El sano financiamiento: vital para mantener operaciones de una empresa

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp

El sano financiamiento: vital para mantener operaciones de una empresa

La recesión económica ha implicado un severo daño para muchas empresas, tanto un impacto negativo y significante en sus ventas para algunas, como el cierre definitivo para muchas otras. De acuerdo con los datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), se han dado de baja en el mes de abril y mayo poco más de 10,000 empresas, que responden en gran parte a los cierres obligados por el confinamiento, aunado al impacto del mercado informal que representa 5 de cada 10 empleos en el país.

Si bien se han implementado programas gubernamentales de financiamiento para las empresas micro, pequeñas y medianas, el financiamiento por parte de la banca comercial sigue siendo la principal fuente para las entidades económicas, por lo que se deben tener en cuenta las dos siguientes fundamentales para tener una correcta administración:

1.– La empresa debe mezclar equilibradamente la utilización de financiamiento (deuda) con capital propio para adquirir los activos que requiere.

Tender un capital propio y sólido, garantiza no sobreendeudar a la empresa al tener una fuente de recursos que derivan de los socios, por lo que no hay una obligación implícita de pagar dividendos si no hay utilidad, además de la participación codependiente y responsable con los demás inversionistas.

Por otro lado, las ventajas de utilizar deuda financiera radican, en primera, en que la empresa pueda comprar mayor volumen de insumos para aumentar la producción y las ventas contra lo que se podría adquirir si únicamente se invierte capital propio o las mismas utilidades. En segunda, los prestamistas no tendrán decisión directa en la administración de un negocio ni de las utilidades, es decir, las ganancias sólo se compartirán entre el dueño o socios sin responder a nadie más.

Debe considerarse dentro de la planeación financiera, la tasa de interés a pagar por el préstamo, la amortización de los pagos, las garantías que la entidad financiera requiera para colocar el crédito y, por último, el plazo dependiendo el giro de negocio, lo que nos arroja el siguiente fundamental.

2.- La deuda financiera debe tener un plazo acorde al destino de los activos. Los activos circulantes se deben financiarse con pasivos de corto plazo y los activos fijos con pasivos de largo plazo.

Este corresponde al ciclo financiero de la empresa, se entiende como aquel periodo en que una entidad económica compra su material para elaborar su producto, vender y recuperar el efectivo por medio de la cobranza. Dependiendo que tan corto o largo sea el ciclo será la relación de plazos entre activos y pasivos en el financiamiento.

Por ejemplo, si una empresa que se dedica al giro de venta de mochilas, pide un crédito de largo plazo, digamos a 4 años, para adquirir mercancía y cubrir sus costos de operación (activo circulante) que se va a convertir en dinero en efectivo en 3 meses, por ser una empresa comercial que no transforma materia prima, tendría el dinero con mucha anticipación a la fecha en la que tiene que pagarlo y esto podría traer consigo un desvió de recursos por lo que podría perderse la fuente de pago llegada la fecha de vencimiento.

Caso contrario con una empresa, por ejemplo, del sector industrial, que sí transforma materia prima y su ciclo financiero suele de largo plazo, pide un crédito a corto plazo, digamos a 4 meses para la compra de un activo fijo, cuya vida útil es de 10 años, el resultado sería que la empresa no podría generar los recursos con la rapidez necesaria para pagar la deuda.

Ambos casos sugieren la razón principal de las reestructuras de pasivos, que no son otra cosa mas que adecuar el plazo original del crédito a la capacidad real de la empresa para darle viabilidad de pagos; en otras palabras, es una manera de enmendar un error de origen por no identificar, desde el principio, la asociación de plazos entre activos y pasivos.

El actual escenario en México exige que las empresas organicen inteligentemente sus finanzas partiendo de estos dos puntos y asesorarse con consultores serios que velen por su estabilidad y no por el vender por vender que ponga en entredicho su solvencia.